Primera ascensión al Cerro Tronador (3.554 mts), Provincia de Río Negro, 1934
Andes Patagónicos, Argentina - Chile
- por Marcelo Lisnovsky -
Restauración Fotográfica: Centro Cultural Argentino de Montaña, Natalia Fernández Juárez
Germán Claussen posó sus ojos en el Cerro Tronador por primera vez en 1919, e inmediatamente sintió el deseo de escalarlo. La majestuosa montaña, con sus tres cimas bien definidas, era la más alta de la región del Nahuel Huapi.

Ubicación del Monte Tronador.
Provincia de Río Negro, Argentina
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Otros andinistas habían intentado vencer sus murallas de hielo y roca, entre ellos Federico Reichert , Otto Meiling y Herbert Tutzauer. Todos habían fracasado.
La decisión de Claussen de intentar la escalada nació durante una excursión al Cerro Capitán, donde guió a la señorita Luisa Capraro, en noviembre de 1933.

Mapa de ubicación del Monte Tronador.
Provincia de Río Negro, Argentina. Mapa: IGM, 1946
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El día 13 de enero de 1934, parte Claussen a caballo desde las orillas del lago Gutiérrez, pasa por el lago Escondido [actual laguna Llum] y realiza un vivac en las costas del lago Mascardi.
El 14 de enero de 1934, pasa por el puesto de José Cretton, por la tarde llega al puesto de Manuel Cancino, en Pampa Linda.
El lunes 15 de enero se dirige a la lengua del ventisquero Río Manso [actual Ventisquero Negro] y se interna entre los hielos en dirección al Tronador. En una plataforma rocosa, a unos 2.800 metros, camina toda la noche para defenderse del frío, con el fin de continuar la ascensión al día siguiente.

La cumbre del Tronador y sus inmediaciones, German Claussen, Diario "La Prensa", 1934

El Tronador visto desde el promontorio. Foto: German Claussen, Diario "La Prensa", 1934
El clima cambia el 16 de enero de 1934, se desata una tormenta y el solitario andinista se ve forzado a regresar a Pampa Linda.
El 17 de enero de 1934 realiza otro intento, que se prolonga por dos días más, pero la nieve blanda, donde se hunde hasta las rodillas, sella la suerte de este nuevo ataque. Claussen renuncia y regresa a Bariloche. Había sido derrotado por segunda vez.
El día 24 de enero, el presidente del Club Andino Bariloche, doctor Juan Javier Neumeyer, le informa que efectuará un intento al Cerro Tronador en compañía del ingeniero Eduardo De la Motte; con el fin de adelantarse a andinistas italianos que pretendían escalar el Tronador desde Chile.
El día 25 de enero, Neumeyer lleva en su automóvil a Claussen hasta el lago Gutiérrez, desde donde Claussen continúa a caballo hasta el lago Escondido [Llum], donde acampa. Continúa hasta Pampa Linda y el día 27 se dirige en dirección al arroyo Castaño Overa. Pasa la noche bajo la lluvia, en medio del bosque.

Ruta de ascención al Tronador de Claussen. Foto: Dr. Ibarra, Diario "La Prensa", 1934

Tronador Pico Anon, Internacional. Ilustración: Libro Andinismo y Campamentos de 1959
El día 28 de enero de 1934, el clima mejora y se dirige a una cueva existente entre los glaciares Alerce y Castaño Overa, muy cerca de donde se levanta el actual refugio Otto Meiling. Durante todo el día 28 espera el arribo del doctor Neumeyer, pero este último no llega.
El día 29 de enero de 1934, a las 4 de la mañana, Germán Claussen inicia su célebre jornada.
Se dirige en primer lugar al filo conocido hoy como Filo de La Motte. Continúa en dirección al actual Filo de la Vieja.
Pasa por la Depresión entre el Pico Argentino y el Pico Anon o Internacional del Tronador.
Se coloca púas en los botines para ascender las pendientes de hielo de 60 grados que llevan al Promontorio, pequeña cumbre algunas decenas de metros más baja que la cumbre principal.
Realiza un intento de ascender directamente a la misma, pero la caída de piedras en esa ruta le hace desistir de sus intenciones.
Queda pues, un paredón nevado que se encuentra inmediatamente debajo de la cumbre. Una travesía horizontal y ligeramente ascendente sería la llave que permitiría hollar la cumbre invicta.
Hora tras hora, Claussen talla peldaños con su piqueta en el duro hielo de la montaña. Está cansado, pero sabe que no puede permitirse el menor error. Se encuentra solo y no tiene clavos de seguro.
La luz diurna va desapareciendo lentamente, y nuestro solitario ascensionista sabe que lo sorprenderá la noche en la montaña. Pero la luna llena aparece y su resplandor iluminará los últimos metros de la travesía que está concluyendo. Esta travesía tomará luego su nombre para la posteridad (Travesía Claussen).

Travesia Claussen en el cerro Tronador. Foto: Sergio Herzen, 1943
A las 21.30 horas, las dificultades de la travesía concluyen y a las 22 horas, Germán Claussen se yergue victorioso sobre la cumbre invicta del Cerro Tronador.
La luna brilla con intensidad y ante sus ojos se despliega un panorama que ningún ser humano había visto antes: …” Ahí está el lago de Todos Los Santos y el Llanquihue, y más lejos el Puyehue…. En lontananza el océano Pacífico parece sumergido en la bruma… Hacia la Argentina se ve el Nahuel Huapi… ¿y aquel resplandor? …sin duda ha de irradiar San Carlos de Bariloche….”.
La noche es preciosa. Claussen se pasea por todo el filo de la cumbre, filo arqueado horizontalmente, y ondulado en sentido vertical.
La mayor de las pequeñas ondulaciones aparenta un trono y lo bautiza “Trono de Luisa”, por Luisa Capraro, su compañera de aventuras.
No tiene alimento, ni bebida ni tabaco. Para combatir el frío debe permanecer en constante movimiento hasta que llegue el amanecer.

Cerro Tronador, 1945

Otto Meiling y Herman Claussen en abril de 1954 en la Tierra del Fuego,
del libro "Un Pionero de Bariloche" de Vojko Arko
Con la llegada del alba, saca fotografías testimoniales y comienza el descenso.
Antes de realizar en sentido inverso la travesía que le permitió el acceso a la cumbre, deja como testimonio un trozo de huemul y una tablilla de ciprés, con su nombre y la fecha grabados.
Regresa con cuidado por la expuesta ruta de ascenso y llega a la cueva desde donde había partido.
El día 31 de enero de 1934, vuelve a Pampa Linda, donde se entera que Neumeyer y De la Motte , junto con el peón Emilio Goye, habían subido hacia el Tronador.
El 1º de febrero de 1934, Claussen remonta las pendientes que llevan a la cueva donde están sus amigos, y les lleva de obsequio un pato asado, que todos comparten alegremente.

Monte Tronador de lado Chileno. Foto: Pablo Valenzuela Vaillant
El 2 de febrero de 1934, Claussen deja a sus compañeros y se dirige hacia el valle del río Alerce. Desde allí remonta hacia el este, dejando al norte el cerro Mar de Piedras, y se encamina hacia la Laguna de la Carne [actual laguna Ilón], donde descansa.
El 3 de febrero de 1934, se dirige en dirección al Cerro Capitán y desciende hacia el Brazo Tristeza del lago Nahuel Huapí.
El 4 de febrero de 1934, llega a Bahía López, desde donde es trasladado a Bariloche por el ingeniero Emilio Frey y Otto Meiling, que celebran junto con Claussen la primera ascensión al Cerro Tronador.

Cerro Tronador del lado Argentino. Foto: www.interhabit.com.ar
Bibliografía:
- Diario La Prensa, 22 de julio de 1934.
- Memoria CAB 1933-1934.
- Anuario CAB 1982.
- Un pionero de Bariloche. Otto Meiling, de Vojko Arko.
- Amor por Carta, de Vojko Arko.
- Trekking en Bariloche, de Toncek Arko.
- Historia del Montañismo argentino, de Jorge González.
- Diccionario Incompleto de Montaña, de Emilio Hernández.
- Guía de Sendas y Bosques. Nahuel Huapi, de Castro, Santos y Aguayo.
Área Restauración Fotográfica del CCAM: Natalia Fernández Juárez