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Más congelamientos por el mal tiempo en el Aconcagua
20/03/2010
- por Virginia Di Bari -
La buena noticia de la temporada es que hubo menos evacuados debido al trabajo coordinado entre el sector público y privado.

Andinistas regresan del campamento Berlín (6.000 msnm) hacia Plaza de Mulas. Foto: Walter Moreno
Si hay algo que caracteriza al Parque Aconcagua es su intenso frío. Sin embargo, en esta oportunidad existieron particularidades que marcaron toda la temporada. Es que desde que se abrieron las puertas del Coloso de América, el viento y la nieve se hicieron presentes durante varias semanas sin dar tregua a los aventureros.
Así, aunque el período 2009-2010 aparece con menor cantidad de personas evacuadas y muertas que otros años, debido al trabajo coordinado que se llevó adelante entre el sector público y privado, varios de esos andinistas asistidos sufrieron congelamiento agudo en sus extremidades como consecuencia de las condiciones climáticas extremas que acecharon al lugar.
Desde el 15 de noviembre hasta el 15 de marzo, 1.207 personas obtuvieron permisos para trekking corto, 389 deportistas realizaron trekking largo y 3.638 ingresaron con la intención de hacer el ascenso. Los datos son los que relevó la Dirección de Recursos Naturales Renovables sólo en base a la cantidad de tickets que se adquirieron en la Secretaría de Turismo. Es decir que aún resta procesar las entradas que los andinistas compraron directamente en el Parque Aconcagua.
Calculan que hasta el momento el número de visitantes ronda los 6.634, pero habrá que esperar hasta que la temporada cierre oficialmente el 31 de marzo para establecer una comparación exacta con la etapa 2008-2009, que finalizó con un total de 6.723 interesados en conocer el lugar.
En este sentido, Daniel Gómez, titular de la Dirección de Recursos Naturales Renovables, estima que la cifra de esta temporada será "igual o un poco mejor que la anterior". Para el Gobierno el escaso crecimiento en comparación con la época de esplendor del Aconcagua, en 2007-2008, está vinculado a la crisis económica mundial. Los prestadores de servicio también le suman el incremento de casi 20 por ciento en el precio de los permisos en relación al año pasado.
"Se ha visto menos movimiento que en otras temporadas. De hecho, son muy pocos los prestadores que han llegado hasta el 15 de marzo. Muchos se retiraron del Aconcagua a fines de febrero, ya que al haber poca gente, no tenía sentido seguir con las instalaciones", destacó Juan Herrera, secretario de la Cámara de Prestadores de Servicio del Parque Provincial Aconcagua.
Nadie atribuye la disminución del flujo de andinistas a las contingencias climáticas, ya que la mayoría de los visitantes compra el permiso para pisar el Aconcagua con mucho tiempo de anticipación, algo que hace imposible predecir cómo estará el tiempo en el lugar al momento de su llegada.
Clima adverso
A pesar del clima adverso, hubo menos evacuados que el año pasado. El helicóptero del Aconcagua bajó a 208 personas, 82 menos que la otra temporada, mientras que sólo murió un andinista contra seis del período anterior.
Se trató de Michel Miniesil (39), un deportista tailandés nacionalizado norteamericano, quien falleció luego de hacer cumbre. Su cuerpo fue encontrado por una expedición en el Glaciar de los Polacos el 30 de noviembre.
Lo cierto es que de los 208 andinistas auxiliados, 56 fueron evacuados (incluido el cadáver de Miniesil) por la Patrulla de Rescate, 20 de ellos con congelamiento de primero, segundo y tercer grado. El grupo trabaja desde Plaza de Mulas hasta la cima por la ruta normal y traslada a los andinistas hasta los distintos servicios médicos para que sean asistidos.
"Hubo muchas más personas con quemaduras por exposición prolongada al frío que otros años debido a las condiciones climáticas que se presentaron este año", sostuvo el comisario inspector Daniel Spinelli, jefe de la Patrulla de Rescate de Alta Montaña. Sucede que esta temporada se registraron fuertes vientos y nevadas durante varios días a menos de 4.300 metros, "algo bastante atípico, ya que normalmente esa situación se da a partir de los 5 mil metros", aclaró Spinelli.
De todas formas, para Spinelli, basta comparar el número de evacuados con los del año pasado para resaltar varios puntos positivos. "Se trabajó en todo lo que hace a la prevención y evacuación de manera coordinada entre el cuerpo de guardaparques, personal médico y la patrulla de rescate con los guías de montaña y las empresas prestadoras de servicios. Esto logró mayor organización, menos emergencias y menos muertos", señaló Spinelli.
En este sentido destacó la ayuda de la Fundación "El Fede Campanini", que lleva adelante Ámbar Christensen, la esposa del guía mendocino fallecido el año pasado. La ONG aportó elementos fundamentales para mejorar y acelerar los trabajos dentro de las rutas de altura. "Pero además hemos notado andinistas mucho más cautos. Muchos tomaron varias precauciones, como por ejemplo, llevar un calzado adecuado para las nevadas", indicó.
Fuente:www.losandes.com.ar
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