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El Aconcagua no pudo vencerlo,
Guillermo Ochoa
hizo cumbre en su segundo intento
18/03/2012
La aventura de Guillermo Ochoa tiene muchas particularidades, ninguna dentro de lo fácil. La emoción por escalar el Aconcagua había comenzado en compañía, pero terminó en soledad. "Aun así, seguí fiel a mis sueños y decidí hacerlo sólo", relató Ochoa.
Partió el 31 de enero y llegó a la cima el 14 de febrero a las 15.30. Antes de todo eso, no sólo tuvo que tomar la decisión de atacar la cumbre más alta de América solo, sino que tuvo que juntar el dinero para cumplir su sueño.

Ochoa se quedó una hora y media en la cumbre del Aconcagua. Foto: Guillermo Ochoa
Sin siquiera llegar a la base del cerro, Ochoa ya tenía un camino sinuoso, pero ingenió estrategias para pasarlo. Llegó a Horcones, en Mendoza, entrada al Parque Provincial Aconcagua, y allí comenzó la caminata de "su" vida.
El primer intento
Plaza de Mulas es uno de esos puntos críticos de la ruta. "Todos los montañistas deben permanecer un tiempo de, por lo menos, cuatro días", explicó Ochoa. El concepcionense estuvo sólo dos jornadas ya que se avecinaba mal tiempo y las recomendaciones eran atacar la cumbre lo más pronto posible. La aventura, de pronto, ya era de a tres porque la montaña une desconocidos por un mismo objetivo.
Los escasos días de aclimatación pegaron duro. No había forma de mejorar: la montaña quería ganar. De hecho, a uno de los integrantes del trío lo abatió, pero al otro lo fortaleció y siguió solo.

Unidos por la montaña. Galmes y Ochoa en camino al Aconcagua. Foto: Guillermo Ochoa
Otra vez la soledad se convirtió en compañera de Guillermo y también otra dificultad lo acompañó. "Me quedé sin carpa ya que habíamos decidido llevar dos para los tres. O bajaba a Plaza de Mulas a buscar la mía o intentaba seguir hasta Berlín y dormir en los refugios", comentó. Y eso hizo, con el riesgo de encontrar los tres refugios ocupados. Por suerte, el posible panorama no se dio, pero sí lo aguardaba el mal clima. Pese a ello, Ochoa puso el despertador a las 5 de la mañana e hizo su primer ataque a la cumbre del Aconcagua. "Era una noche con niebla. Pasaron unos minutos y otra vez comencé a sentir mareos y no podía mantenerme en pie, así que después de pensarlo bien tomé la difícil decisión de regresar", lamentó.
El concepcionense emprendió el descenso con la poca satisfacción de, al menos, haberlo intentado, pero ese regreso terminó siendo una aclimatación más. "Me encontré con Mario Galmes, un ser muy especial. Nos hicimos amigos y me motivó a que vuelva a intentarlo", reconoció Ochoa.
Guillermo trazó una nueva estrategia que le dio resultado porque su cuerpo ya había permanecido lo suficiente en la montaña. "Descansé un día en Plaza de Mulas y al otro día partí a Nido de Cóndores donde llegué en pocas horas y eso fue como si hubiese llegado a la cumbre", recordó emocionado. "A las 3.30 emprendí el viaje. No fue fácil, hacía mucho frío", relató Ochoa. "Mientras tanto seguía avanzando, paso a paso, con más y más fuerza hasta que sin detener el llanto llegué a lo más alto. Llegué a conquistar no sólo la montaña que me enamoró sino que llegué a conquistar mi propia vida".

Cerro Aconcagua, Mendoza
Fuente: www.lagaceta.com.ar
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