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Rescataron en buen estado a los andinistas varados en el Aconcagua
Provincia de Mendoza
19/01/2011
Están sanos y salvos. Esta noche se quedarán en el campamento montado por los rescatistas e iniciarán el descenso mañana. Estuvieron atrapados a 5.200 metros durante dos días.

Los andinistas Belén Pedernera y Tomás Gomez luego del rescate. Foto: Marcelo Ruiz, Los Andes
“Están felices y nosotros muy contentos”, expresó emocionado a Los Andes David Spinelli, jefe de la patrulla de rescate que esta tarde finalmente pudo rescatar a los dos andinistas que estaban varados en la zona de La Pirámide a más de cinco mil metros de altura en el Aconcagua.
A las 14.20 llegó el primer equipo de rescate llegó hasta los dos andinistas y los encontró comiendo y bebiendo parte de las provisiones que les había lanzado desde el helicóptero.
“Están fuertes y están sanos. Además se están movilizando por sus propios medios. Esta noche dormirán en el campamento del grupo de rescate y mañana iniciarán el descenso”, expresó Spinelli.
El campamento montado por el equipo de rescate está ubicado en la quebrada del Horcones superior. Desde allí se iniciará el descenso a primera hora de mañana hasta llegar a Confluencia que está a dos horas de caminata.
Spinelli señaló además que los andinistas, el español Tomás Gómez (31) y la argentina Belén Pedernera (22), aunque se están movilizando sin ayuda junto al equipo, no podrían haber salido por sus propios medios de la zona donde estaban varados. “Están bien pero shockeados psicológicamente”, añadió.
La satisfacción de la patrulla de rescate no radica sólo en que los hallaron con vida y en buen estado de salud sino también en que las previsiones hechas por el equipo fueron certeras y les permitieron realizar una expedición exitosa.
El fuerte viento y las condiciones de esa parte de la montaña donde los andinistas estaban varados hicieron que el rescate fuera muy complicado.
“Todo se tuvo que hacer a pie ya que es una zona en la que no se puede acceder ni con helicóptero ni con ningún vehículo. Además se ha llevado mucho equipo para este rescate y todo eso tiene que volver, y es un gran trabajo”, afirmó Spinelli.

Tomás Gomez, uno de los andinistas rescatados en el Aconcagua.
Foto: Los Andes
Fuente: www.losandes.com.ar
Belén Pedernera, rescatada en el Aconcagua: "me resigné a la muerte"
21/01/2011
- por Leandro Sturniolo -
La andinista recibió a Los Andres en su casa y contó lo que vivió los días que estuvo perdida. Confesó que amal la montaña y que si vuelve al Coloso de América "no será por revancha".
A pesar del cansancio físico y mental que significó para ella haber pasado seis días casi sin comer y mirando la muerte de cerca, Belén Pedernera (23), rescatada ayer de las garras del Aconcagua, llegó a su departamento de la Quinta Sección y luego de un pequeño descanso recibió a Los Andes para contar cada detalle de una experiencia que la marcará de por vida.
La únicas huellas visibles de la joven después de haber estado seis días perdida en la montaña junto a su compañero de expedición, Tomás Gómez, se concentran en sus manos. Debido al congelamiento sufrido tiene pequeñas lesiones en sus dedos, los mismos que utiliza para señalar orgullosa la foto en la que hizo cumbre en el Coloso de América, allá por 2008.
Hay dos razones por las cuales la chica oriunda de Junín en la provincia de Buenos Aires reside en Mendoza desde hace dos años. Una es su admiración por la Universidad Nacional de Cuyo, donde estudia Ingeniería Industrial. La otra es la montaña. “Es una pasión difícil de explicar al que no la comparte. Los que amamos la montaña necesitamos estar en contacto con ella”, asegura.
Sin embargo, el destino la llevó a tener que lidiar con aquel eterno amor de 6.962 metros de altura durante seis días en los que comió apenas dos veces.
-¿En que momento se dieron cuenta que estaban perdidos y sus vidas no dependían de ustedes?
-Cuando llegamos a esa quebrada y notamos que no había salida posible. Fue el 13 de enero, ahí ya sabíamos que en dos días nos iban a empezar a buscar, entonces racionamos la poca comida que teníamos.

Belén Pedernera en la cumbre del Aconcagua, 2008. Foto: Clarin
-¿Qué hacían para pasar las horas esperando una señal de rescate?
-A mí se me ocurrió escalar, pero no teníamos fuerzas. Estábamos en la carpa y con Tomás no podíamos hablar de otra cosa que del posible desenlace. Él fue mucho más optimista que yo, todo el tiempo decía que cuando volviera a la ciudad iba a ir a tomar un helado.
En un momento nos quebramos los dos, no sabía para qué me estaba poniendo spray bucal y hasta me resigné a la muerte. Pero tengo una familia y muchas personas queridas a las que no podía defraudar, eso me ayudó a tomar otra actitud.
-¿Qué comían?
-Comimos apenas dos veces en los seis días. Fideos liofilizados y caldos con agua y barro. Esa misma agua tomábamos, no había otra.
-¿Pensaste en el caso Campanini?
-Todo el tiempo. Yo estaba en el Aconcagua cuando fue aquel rescate y no podía creer cómo toda la montaña se movilizó por él. Después aparecieron los videos, totalmente sacados de contexto. Algún día entenderán que los guías, los rescatistas y los voluntarios que se juegan la vida en cada operativo del Aconcagua valen oro.
-Después llegó la primera señal de que los estaban buscando...
-Sí, pero al principio yo pensaba que no nos habían visto. Cada vez que escuchaba el helicóptero salía a revolear mi cubre mochila que es verde flúor. Cuando nos arrojaron comida ya nos quedamos más tranquilos, sabíamos que tarde o temprano nos iban a rescatar. Casi todo lo que tiraron se rompió, pero guardamos una lata de atún, por si la espera era mayor.
-¿Qué pasó por tu cabeza cuando viste llegar al primer rescatista?
-Escuché una voz afuera de la carpa y dije: ése no es Tomás. Sólo corrí llorando a abrazarlo. Era un guía, Mariano Galván, yo lo conocía de antes. Él nos dio de comer y empezamos a escalar de nuevo.

Belén Pedernera en su hogar, a seis días del rescate. Foto: Claudio Gutiérrez, Los Andes
La montaña decide
Luego de ese momento todo pasó rápidamente para Belén y Tomás, el descenso, el encuentro con la familia y la llegada a su casa, lugar donde ahora descansa. Sin embargo, en su análisis de lo ocurrido, la joven asegura que la montaña siempre se expresa y lo hace saber con señales.
“Tuvimos suerte, la montaña entendió que en ningún momento intentamos sabotearla, pero nos dijo hoy no los quiero acá. Incluso antes de perdernos tuve la primera señal de eso, cuando escalando me corrí de un lugar a otro y justo donde estaba cayó una piedra que se partió en mil pedazos”, apuntó.
-¿Qué consejo le darías a alguien que se encuentre en esa situación?
-Todos reaccionamos de manera diferente. Lo importante es hacer una rutina y comer lo que se pueda y tomar agua, aunque te den ganas de vomitar. Creo que con el pasar de los días pude entender que cada minuto que pasaba era una nueva oportunidad para seguir con vida. No hay que bajar los brazos nunca.
-¿Y tu compañero Tomás?
-Lo conocí en un foro de andinismo y decidimos compartir esta expedición. Ahora está en un hostel, muy shockeado con todo lo que pasó y esperando volver a España para ver a su esposa e hijos.
-¿Volverías a intentar la cumbre?
-Experimenté cosas que me hicieron aprender a tomar decisiones en la altura. Claro que voy a volver a hacerlo, esto es mi pasión. No sé si en el Aconcagua o en algún otro cerro. En todo caso, si vuelvo al Aconcagua no sería una revancha para mí. La montaña siempre es la que termina decidiendo.
Fuente: www.losandes.com.ar
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