Montañista de rodillas fuertes
Análisis biomecánico - Primera Parte
- por Guillermo Tula y Guillermo Martin -
¡Hey...Vayamos un poco mas despacio! me están doliendo mucho las rodillas...Esta línea, bien podría ser la de algún integrante en un grupo de montañistas o peor aún, podrías ser vos quien la comunicara al resto del grupo.

Guillermo Martin, escalada en Hielo en Penitentes, Provincia de Mendoza.
Foto: Natalia Fernández Juárez
Este artículo inicia una serie, a través de la cual propongo realizar un análisis de las características de la articulación de la rodilla con la intención de aclarar al lector su funcionamiento, estructura, cuales son los factores que la hacen propensa a lesiones y las formas apropiadas de cuidarla.
“Las articulaciones de nuestro cuerpo están conformadas por un conjunto de partes duras y blandas; y constituyen los centros del movimiento”.
Las lesiones suelen ocurrir como consecuencia de la acumulación del stress, sobre una zona especifica. Esto puede darse por diferentes causas: debilidad muscular, sobre-entrenamiento, abuso en el despliegue de la propia capacidad física o técnicas mal empleadas.
Todo el que sube...
En el montañismo, durante el descenso, que es sin lugar a dudas, el tramo más riesgoso debido al cansancio acumulado, las articulaciones de nuestro tren inferior nos envían señales de dolor como resultado de la fatiga, el peso que cargamos y las irregularidades del terreno.

Guillermo Martin, escalada en Hielo en Penitentes, Provincia de Mendoza.
Foto: Natalia Fernández Juárez
“La rodilla, que trabaja permanentemente bajo compresión por acción de la gravedad, resulta ser uno de los puntos críticos, al caminar sobre la geografía de montaña, superficies duras y en desnivel. Quienes se inician son los más vulnerables, por no contar con los conocimientos y técnicas”.
Es la articulación intermedia del miembro inferior, permite flexionar y extender la pierna acercando o alejando el pie a la cadera, regulando la distancia del cuerpo respecto del suelo.
Estructura, superficies articulares y movimientos
Las formaciones, torsiones y curvaturas que se observan en los huesos representan las fuerzas a las que están sometidos. Los relieves que sobresalen de su superficie se denominan cóndilos, eminencias o apófisis. Pueden ser articulares o no articulares.
La rodilla es una articulación de tipo troclear. Dentro de ella, las estructuras óseas del femur y la tibia favorecen la flexión de un segmento sobre el otro. Las superficies inferiores del fémur constituyen el segmento de una polea, llamados cóndilos. En la parte tibial, las superficies están conformadas por dos correderas incurvadas y cóncavas denominadas, glenoide interna y externa. De esta forma, las carillas de la tibia se corresponden con los cóndilos. A demás, por la parte central del fémur encontramos una garganta o ranura, de adelante hacia atrás que separa los cóndilos; correspondiente a ésta, en la tibia encontramos por su parte central, una cresta roma.
1 Ligamento lateral interno
2 Cóndilo interno del fémur
3 Ligamento cruzado posterior
4 Ligamento meniscofemoral anterior
5 Ligamento cruzado anterior
6 Cóndilo externo del fémur
7 Poplíteo
8 Ligamento lateral externo
9 Bíceps crural
10 Cóndilo externo de la tibia
11 Menisco externo
12 Menisco interno
13 Cóndilo interno de la tibia |
Gran Atlas Del Cuerpo Humano Mc Minn - Hutchings Interamericana
(Articulacion rodilla izquierda, vista anterior)
Principalmente la rodilla efectúa movimientos de flexo-extensión. Sin embargo, existe cierto grado de rotación que se da cuando la pierna se flexiona en ángulo recto. Desde el punto de vista mecánico la articulación de la rodilla debe prestar servicio a dos cualidades totalmente contradictorias:
• Poseer firme estabilidad durante su extensión máxima, destaquemos que en esta posición soporta esfuerzos importantes debido al peso y los brazos de palanca.
• Dar gran movilidad a partir de cierto grado de flexión, esta movilidad será necesaria para la carrera y en relación con el terreno, permite la orientación optima del pie a sus irregularidades.
Esto se logra a través de un mecanismo muy ingenioso. La cresta roma, se encuentra "limada" por sus extremidades de forma que su longitud se reduce hacia el centro, transformándose en un "pivote", este pivote es lo que llamamos macizo de la espinas tíbiales (una espina externa y otra interna), sobre esta última es que se efectúa el movimiento de rotación. Así, las dos piezas óseas son capaces de realizar, dos tipos de movimiento que colaboran con las cualidades anteriormente mencionadas:
• Un movimiento de deslizamiento de la espina central a lo largo de la ranura, corresponde a la flexo-extensión.
• Un movimiento de rotación de la espina en el interior de la ranura o escotadura, correspondiente a la rotación, en torno al largo de la pierna con la rodilla flexionada.

Ilustración completa de la rodilla
Movimiento de flexo-extensión
Durante la flexión de la rodilla, por la forma de los cóndilos, podríamos pensar que estos ruedan sobre las superficies tíbiales, eso es erróneo pues el desarrollo del cóndilo es dos veces mayor que la longitud de la gleniode. Lo que en realidad ocurre es que el punto de contacto sobre la tibia retrocede con la flexión. El cóndilo rueda y resbala ala vez durante la flexión.
A partir de una extensión máxima, el cóndilo empieza a rodar sin resbalar, a continuación al deslizamiento comienza a predominar cada vez más sobre la rodadura, de tal forma que al final de la flexión el cóndilo resbala sin rodar.
Movimiento de rotación
Con la flexión de la rodilla, se logra separar las espinas del fondo de la escotadura intercondílea.
En el movimiento de rotación externa de la tibia sobre el fémur, el cóndilo externo avanza sobre la glenoide externa, mientras que el cóndilo interno retrocede en la glenoide interna. En la rotación interna, se produce el fenómeno inverso: el cóndilo externo retrocede en la glenoide mientras que el interno avanza en la propia.
Los movimientos antero-posteriores de los cóndilos en sus respectivas glenoides no son idénticos.
• El cóndilo interno, apenas si se desplaza en la glenoide interna.
• Contrario a éste, el cóndilo externo posee un recorrido en forma de “L” casi del doble de largo sobre la glenoide externa.
Esta diferencia de los desplazamiento se debe a que el eje real de la rotación no pasa entre las dos espinas tíbiales, sino, que lo hace por la vertiente articular de la espina interna.
Hasta aquí hemos puesto el foco en las estructuras óseas, en la próxima entrega trataremos sobre la capsula articular y demás partes blandas que contribuyen al movimiento; y estabilización.
Segunda parte de la Nota: Montañista de rodillas fuertes. Análisis biomecánico