Técnicas para trabajar el sentido del equilibrio
- por Anahí Flores, escritora -
Cuántas veces, precisando pasar por piedras de dudosa estabilidad o por filos, uno
querría tener las habilidades de un equilibrista y no preocuparse por posibles
caídas. Sin llegar a este punto, es posible mejorar el sentido del equilibrio (que tiene
directa relación con la capacidad de concentrarse) practicando ciertas técnicas
corporales. De entre los más de dos mil ásanas codificados en el Tratado de Yôga escrito por DeRose, elegimos cuatro que trabajan especialmente en este sentido. En
cualquiera de esos ejemplos, tener en cuenta lo siguiente:
1) Realizar la posición sólo una vez y permanecer el máximo de tiempo, dentro de
los límites del confort.
2) Mantener la mirada hacia el frente, en un punto fijo.
3) Apoyar el pie en el suelo lo mejor posible, como si fuera una raíz que mantiene el
cuerpo firme y estable.
4) Que la respiración sea nasal, silenciosa, profunda y lenta.
5) La rodilla de la pierna que sostiene el cuerpo estará completamente extendida.
6) Una vez realizado hacia un lado, hacerlo de idéntica forma hacia el otro lado para
compensar.
7) Las técnicas que trabajan el equilibrio no funcionan como tales si uno apoya las
manos sobre algún objeto para no caerse. Tanto para hacer la posición, como para
permanecer en ella y volver, evitar usar muletas.
8) Las fotos muestran la técnica en todo su esplendor. Las dos primeras están al
alcance de todo el mundo. Las dos últimas, por ser más avanzadas, quedan como
recomendación para aquellos que ya estén realizando algún entrenamiento corporal.

Posición de equilibrio Jánúrdhwa sírshásana.
Cerro Virorco, San Luis
Foto: Miguel Sampedro
JÁNÚRDHWA SÍRSHÁSANA: esta posición, que es bastante simple, puede realizarse
incluso con la mochila puesta (si se trata de una mochila de ataque). De todas
maneras, si es la primera vez que se la va a ejecutar, es mejor con la espalda libre.
Lectura recomendada: el texto “Como los gatos”, de esta autora, publicado en el
boletín del CCAM de julio de este año, donde se explica más detalladamente cómo
permanecer en una posición.
Precepto moderador: a pesar de haber indicado en el primer ítem permanecer el
máximo de tiempo posible en cada posición, hay que tener sentido común y no
abusar. La regla de un segundo más por día indica exactamente eso: agregar un
segundo de permanencia cada día. Así, si hoy conseguimos quedarnos sólo un
segundo, en un año podremos permanecer 365 segundos, siempre que
mantengamos la disciplina.
Advertencia: los ásanas que vamos a mostrar a continuación (así como la mayoría
de los asuntos que tratemos en esta columna sobre calidad de vida) pueden ser
realizados durante trekkings simples y no de alta montaña. A quien practique alta
montaña se le recomienda realizar estas técnicas antes o después del trekking ya
que las reglas, en ciertas alturas, son otras.

Posición de equilibrio Arha Natarájásana.
Cerro Andresito, Vallecitos, Mendoza
Foto: Miguel Sampedro
ARDHA NATARÁJÁSANA: procurar que el cuerpo quede paralelo al suelo durante la
permanencia. Mirar hacia el frente, elevando el rostro y arqueándose ligeramente.
Ambas piernas estarán extendidas y el pie y la cabeza tratarán de quedar a la
misma altura.

Posición de equilibrio Úrdhwa Dhanurásana.
Filo Belvedere, Villa la Angostura, Neuquén
Foto: Miguel Sampedro
ÚRDHWA DHANURÁSANA: esta variación requiere tener una bue
na retroflexión. Si no
es su caso, insista con las dos técnicas anteriores.

Posición de equilibrio Pakshásana.
Frente al Volcán Lanín, Neuquén.
Foto: Miguel Sampedro
PAKSHÁSANA: técnica corporal que trabaja al mismo tiempo el sentido del equilibrio y
la apertura pélvica (además de la fuerza en las piernas, al igual que las tres
opciones anteriores). La pierna se eleva hasta donde cada uno puede, con ambas
rodillas bien extendidas. No importa que la pierna elevada sólo llegue a despegarse
pocos centímetros del suelo (y en ese caso no se la esté agarrando con la mano
como en la foto): lo importante en este caso es permanecer.
Palabras finales: aunque en esta nota hemos hablado sobre un tema específico,
cabe aclarar que ninguna técnica corporal trabaja un solo aspecto (¡por suerte!).
Cada una de las técnicas que hemos mencionado estimulará al mismo tiempo la
flexibilidad articular, la fuerza muscular, la elongación, la capacidad de
concentración y otras cualidades. Lo mejor es no practicar buscando uno u otro
beneficio, sino por el simple placer de hacerlo. Qué mejor que dejar que los
resultados aparezcan solos, sin esa ansiedad que, por lo general, envuelve
cualquier tipo de búsqueda.
Revisión: Diana Raschelli